Por David Cordero

dialogodigital.com

La adolescencia es un periodo de transición y evolución por el que toda persona pasa. Sin embargo, ese proceso en el que un ser humano va adquiriendo madurez y experiencias que te prepararán para entrar a la adultez, muchas veces se ve rasgado por situaciones que responden a un salto de la etapa que se está viviendo y poco conocimiento sobre cómo manejar esos conflictos.

Tal es el caso de la violencia en las relaciones de noviazgo en adolescentes, le explicó a Diálogo el doctor José Luis Graña Gómez, catedrático de psicología clínica en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid.

“Hoy día cada vez las relaciones íntimas comienzan a una edad más temprana. Otra cosa es que nosotros digamos que no es conveniente. Yo entiendo que un adolescente tiene que vivir su adolescencia y claro, vivir a los 15 años lo que tiene que vivir a los 25 o 30 es una pena, porque está saltando etapas de su vida”, indicó Graña Gómez, quien estuvo de visita en la Universidad Carlos Albizu de Puerto Rico realizando varias conferencias.

Aislamiento y tristeza constante son algunas de las señales que un padre o una madre puede identificar en su hijo o hija, si está dentro de una relación de violencia. Además, según el profesor, los adolescentes suelen reaccionar con negación ante los hechos, de modo que los padres deben confrontar y establecer negociaciones con adolescentes.

“Lo que esta haciendo el adolescente es desarrollando un proceso de identificación, entonces lo normal es que sea rebelde, se oponga y un poco pues luche con lo que quiere ser, eso es buena señal, y muchas veces aprendemos negando y enfrentando en ese procesos de negociación que se establece con los padres, con los compañeros, con los profesores, pues ahí en ese proceso es que uno crece como adulto”, explicó Graña Gómez.

Datos recolectados por el profesor demuestran que la violencia psicológica y física menor es bidireccional y se da bajo las mismas condiciones entre hombres y mujeres adolescentes. Esto responde a una falta de conocimiento y aprendizaje en los jóvenes respecto a cómo manejar eventos conflictivos, por ejemplo de celos. De hecho, el pico más alto en el que una persona puede ser agresor o víctima de violencia psicológica, es durante la adolescencia. Las probabilidades van disminuyendo con el pasar de los años y con la madurez y el conocimiento que se va adquiriendo.

Según el doctor, que favorece la educación con perspectiva de género desde temprana edad, durante la etapa de la adolescencia e inclusive la adultez temprana, una persona debe aprender a convivir con los amigos, relacionarse con ambos géneros (hombre y mujer) y vivir experiencias a nivel emocional que no necesariamente impliquen o tengan que implicar una relación íntima. No obstante, el catedrático ha desarrollado una serie de programas que lleva a cabo en la Universidad Complutense y en escuelas públicas de España. En estos programas prepara a los jóvenes y les brinda las herramientas psicólogicas para poder enfrentar conflictivos entre relaciones de pareja sin llegar a la violencia fisica ni psicológica.

“A veces nos encontremos en relaciones que incluso vemos que no están contribuyendo a nuestro bienestar psicológico y personal, entonces yo creo que la inteligencia y la capacidad del ser humano está en poder analizar y poder darse cuenta de que algo no está yendo de forma adecuada en tu vida y que la rutina en la que estamos a lo mejor hay que replanteársela”, dijo el profesor.

Pero el hecho de que hoy día sean más frecuentes las relaciones de noviazgo entre adolescentes y los eventos de violencia en esas relaciones, no significa que eso no ocurría algunas décadas atrás. Sin embargo, de acuerdo con Graña Gómez, ahora la sociedad es mucho más conciente y se han dejado atrás muchas normas tradicionales que respondían a una falta de conocimiento hacia la violencia y a la tolerancia del maltrato.

“Dentro del ámbito de su libertad individual que hay que respetar al más alto nivel, pues nadie tiene que ser víctima ni tiene que ser abusado por otro y antes la sociedad toleraba eso y yo creo que la sociedad hoy día, partiendo de los propios ciudadanos, eso no se tolera”, puntualizó el catedrático.

Muchas veces se desconoce qué debemos hacer ante una situación de violencia dentro de la relación de noviazgo. Graña Gómez recomienda hacer una valoración de los riesgos que corre la vida de la persona y no reaccionar de forma impulsiva intentando dar una solución inmediata. También se debe buscar ayuda profesional y asesoría sobre cómo manejar la situación e introducir a los familiares y amigos más cercanos que sirven de apoyo durante el proceso. En el caso de los universitarios y universitarias, el Catedrático exhortó a que ante cualquier situación o evento de violencia psicológica o física, busquen ayuda a través de los recursos de consejería que ofrece la Universidad.